El cuarto y último ciclo será el 9 de agosto en la ciudad de Santiago del Estero. Con la presencia de 180 participantes, el jueves 31 de agosto, en el Centro Cultural de la ciudad de Frías, y con el auspicio de la Municipalidad y del Consejo Deliberante de Frías, organizado por el Centro de Estudios para el Desarrollo y la Integración, se llevó a cabo el Eje 3 del ciclo de “Escuela de Ciudadanías en Escuelas”, declarado de Interés Académico por la UNSE y el Ministerio de Educación de la provincia, cuyo desarrollo estuvo a cargo del Abogado, Martín Díaz Achaval y el Licenciado en Cs Políticas, Diego Ramos.
En la apertura, se dio lectura al mensaje del Intendente, Néstor Humberto Salim quien no pudo concurrir a la jornada, en el cual agradeció la invitación y ponderó que “esta convocatoria afianza el federalismo en un marco institucional, propone la diversidad del debate y las opiniones como un lenguaje y comunicación efectiva, para fortalecer la democracia”.
La dinámica «charla café», fue la propuesta metodológica para el desarrollo del tema ‘La ciudadanía como condición o como capacidad: “Nadie se salva solo”, del citado ciclo.
Los participantes se encontraron con sobres en sus butacas que, en su interior, contenían categorías claves y que fueron invitados en diferentes etapas del taller a subirse al café para dialogar y debatir, provocando la participación del público y construyendo una verdadera ‘polémica en el bar’.
El primer eje de debate giró en torno a las condiciones que se requerían en la historia de nuestro país para ser ciudadanos.
El segundo momento consistió en abordar los condicionamientos condiciones actuales para el ejercicio de la ciudadanía, y la posibilidad de construir comunidad.
Los participantes subieron al café y abrieron el debate sobre los riesgos del individualismo y la construcción cultural del neoliberalismo que atenta el sentido de comunidad.
En un tercer momento, la polémica se amplió cuando, nuevos participantes, subieron al escenario-bar y recrearon la dinámica «del amo y del esclavo» bajó la perspectiva de Hegel, para, finalmente, con el último grupo, introducir la idea de la “fraternidad política” en la que se logró construir colectivamente posibilidades y desafíos para recuperar el sentido de la política contrarrestando las lógicas del individualismo y la “anti-política”.
Martín Diaz Achaval
En oportunidad del cierre de la jornada, con un marco de público interesado e involucrado en las temáticas planteadas y abordadas con amplitud, desde diversas disciplinas, Diaz Achával aludió a las consignas planteadas y definidas de “libertad, igualdad, fraternidad, poder, recursos u oportunidades”. Señaló que el que está en un cargo de poder y dice “que el sol es negro, lo que obviamente no lo es”, en realidad está ejerciendo el rol de “dar órdenes, imperativos, probablemente porque esté temporalmente en un cargo con posibilidad de ejercer opresión y castigo de algún tipo, “aún desde redes sociales”. Sin embargo, en realidad, no tiene el derecho de hacerlo porque “no fue puesto en ese lugar para eso, sino para proteger y cuidar lo común, lo de todos”.
“Sin fraternidad,…. la democracia: es una hipocresía”
Puntualizando “sin fraternidad, el espacio político, la sociedad política, la democracia: es una hipocresía. Es hipócrita. Porque no es igual para todos”.
Ejemplificó que “es difícil mirar la realidad de antes, pero podemos decir con certeza que, cuando las mujeres no podían votar o no tenían derechos hereditarios, era una sociedad injusta. Era una sociedad que tenía un nivel de hipocresía en su realidad enorme. Hoy, ¿esa hipocresía desapareció? Bueno, la de las mujeres que votan, sí”.
Añadió que “seguramente hay otras hipocresías que tiene la sociedad. Acá algunos hablaron e hicieron hincapié en la falta de oportunidades. Sectores que no tienen oportunidad, y encima, hay una instalación del esquema de la supuesta meritocracia”.
Reflexionó que si la sociedad de la neritocracua entiende que todo es por mérito, y de repente hay quien está en esos lugares dicendo que “el sol es negro o destilando violencia, en esa lógica del “mérito”, se merecería estar donde está. Es el mismo pensamiento que justificaba la realeza. Por ello, a esa lógica, no se lo puede discutir”.
Se preguntó: “¿Con qué sociedad se asemeja? Se asemeja con una sociedad planteada por Aristóteles que era la sociedad, el gobierno de los mejores. Una sociedad aristocrática, una sociedad en que aquellos que tienen mejores posiciones, mejor conocimiento, van a ser los jefes. Aunque digan que el sol es negro”.
“No hay igualdad entre nosotros”
Díaz Achaval, en el tema de los recursos y de las oportunidades, ejemplificó que: “Podemos correr una carrera hasta la plaza. Yo comienzo de aquí a 100 metros y Diego Ramos, larga desde Lavalle. ¿Quién va a llegar primero a la meta? Yo, voy a llegar primero porque estoy a 10 cuadras, aun sí él estuviera en mejores condiciones físicas. Eso no es igualdad”.
Aludió a la metodología utilizada en la jornada, puntualizando que, los sobres repartidos, habilitaron disparadores lógicos como el que una sociedad sana reclame y cuestione, las desigualdades, las faltas de inclusión, las de las libertades, como la falta de oportunidades para todos.
Se refirió al poder, entendido en el sentido occidental, no es quien tiene la sartén por el mango. “Eso es quien tiene la fuerza, quien tiene la capacidad de someter al otro. Eso no es poder. Poder, es poder transformar la realidad. Y que no siempre el que es jefe, el que está arriba, modifica la realidad. Solamente está arriba. Y no necesariamente tiene poder. Los que tienen la sartén por el mango, por la fuerza, lo tienen y, como dice la canción, ‘y lo van a perder’. Tarde o temprano. Gracias a Dios tenemos democracias cíclicas, cada cuatro años se vota, se termina, y la sociedad si se organiza, lo saca. Lo que tiene el poder, es la transformación de la realidad. El poder lo tenemos nosotros, la ciudadanía”.
Diaz Achaval, en sus conclusiones sostuvo que “los ciudadanos tenemos el poder. Si nos organizamos, si nos conocemos, si hablamos, si nos escuchamos, si tenemos espacios en los que haya esa igualdad en el trato. Esa libertad para poder actuar, y la fraternidad de entender que estamos con hermanos, que estamos con personas con las que se merecen o nos merecemos trabajar en conjunto y que queremos transformar la realidad”.
Definió que el objetivo de la “Escuela de Ciudadanías”, es un espacio en el que, más allá de la posición político-partidaria que cada uno ocupa o simpatiza, los convoca a ocupar el rol de ciudadanos activos y responsables. “Que nuestros docentes sientan el compromiso, la utilidad y la verdadera posibilidad de modificar las realidades” afirmó.
Subrayó que “la sensación de que estamos derrotados, de que esto es así y va a seguir siempre así, y que no se va a cambiar, es justamente la herramienta del amo de Hegel, del pensamiento de dominación y de la sumisión que se hace desde la fuerza. Fuerza mediática, fuerza de redes, porque hoy la fuerza tiene otras sutilezas”.
“No nos salvamos solos… Si no entendemos eso, hemos fracasado como raza humana”
Concluyó Díaz Achaval, señalando que “la realidad es participativa. Se puede transformar, y lo que nos hace humanos, nos hace complejos. Nos hace vulnerables. Nos hace necesitados de la otra persona. Hace que ese compromiso sea fraterno, que permite que no nos salvamos solos -que entendamos de nuestra vulnerabilidad y la del prójimo-, y que nos apoyamos. Que, cuando se sientan en esa situación, sientan que hay otros junto con ustedes. Si no entendemos eso, hemos fracasado como raza humana, hemos perdido, y creo que no es la situación, creo que estamos en otra cosa, más aún en esta Provincia”.