Histórico apretón de manos entre Trump y Kim Jong Un
«Tendremos una relación fantástica, no tengo dudas», señaló el presidente de Estados Unidos. A su turno, el líder norcoreano expresó: «Los viejos prejuicios y prácticas fueron obstáculos, pero los superamos todos».
El presidente de Estados Unidos Donald Trump y el líder norcoreano Kim Jong Un se dieron un histórico apretón de manos, el primero entre dos mandatarios de esas nacionalidades, en una imagen simbólica que hasta hace poco era inimaginable, tras décadas de tensiones provocadas por las ambiciones nucleares del régimen de Pyongyang.
La cumbre marcó el inicio de una etapa de gran importancia para Asia y el mundo. Los dos hombres, de recorrido y estilos radicalmente distintos y con más de 30 años de diferencia, se estrecharon la mano durante varios segundos y se dijeron unas palabras, con el semblante serio, ante una fila de banderas de sus países respectivos, en un hotel de lujo de la isla de Sentosa, en Singapur.
Tras esa escena observada por millones de personas en todo el mundo, ambos líderes se reunieron en una sala, donde mantuvieron un encuentro a solas con sus intérpretes. “Tendremos una relación fantástica, no tengo ninguna duda”, dijo Trump, sonriendo junto a Kim. Por su parte el líder norcoreano reconoció que “no había sido fácil” llegar hasta aquí. “Los viejos prejuicios y prácticas fueron obstáculos en nuestro camino hacia adelante pero los superamos todos y hoy estamos aquí”, aseguró.
Luego del saludo, Trump y Kim pasaron a una sala contigua y celebraron una entrevista a solas de unos 48 minutos. A su término, los mandatarios, acompañados de sus delegaciones, se sentaron frente a una larga mesa, donde intercambiaron las primeras palabras antes de que Trump agradeciera a los periodistas y fotógrafos y les pidiera que se retiraran.
El presidente estadounidense dijo unas palabras a Kim mientras las cámaras estaban encendidas. El líder norcoreano respondió desde el otro lado de la mesa y Trump asintió con su cabeza, con el rostro serio.
La reunión fue la primera entre mandatarios de ambos países tras casi 70 años de confrontación a raíz de la Guerra de Corea (1950-1953) y 25 de negociaciones fallidas y tensiones a cuenta del programa atómico norcoreano.
A pesar del espectacular acercamiento diplomático de los últimos meses, persisten numerosas incógnitas respecto a la cumbre entre los dos dirigentes. Trump, que lleva poco más de 500 días en la Casa Blanca, afronta uno de los momentos más importantes de su presidencia en el escenario internacional, donde disgustó hasta a los aliados de Estados Unidos.
En tanto, Kim Jong Un, que hasta este año no había realizado ninguna visita oficial al extranjero, apareció muy desenvuelto ante las cámaras durante su encuentro con el primer ministro singapurense.
El jefe de la diplomacia estadounidense Mike Pompeo, que se entrevistó dos veces con Kim Jong Un en poco tiempo, aseguró en la previa del encuentro que era “muy optimista en cuanto a las posibilidades de éxito”.
Pompeo afirmó que Estados Unidos estaba dispuesto a aportar a Corea del Norte “garantías de seguridad únicas, diferentes” de las propuestas hasta ahora, a cambio de una desnuclearización “completa, comprobable e irreversible”.
Corea del Norte, que multiplicó desde 2006 los ensayos nucleares y balísticos, se ha declarado a favor de la desnuclearización, aunque nunca ha entrado en detalles sobre la forma de llevarla a cabo.
Analistas e historiadores creen que, más allá de lo que se haya charlado en la cumbre, el país asiático tiene un historial de promesas incumplidas. En 1994 y en 2005 se cerraron acuerdos que nunca se aplicaron.
